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El Tiempo: La Vivienda de Interés Social alguna vez fue el ‘patito feo’ de la construcción

Ahora muchas constructoras tienen oficinas exclusivamente para diseñar Viviendas de Interés Social.

En 1996 y 1997, antesala de la crisis hipotecaria que tocó fondo a finales de 1999, los constructores no creían que desarrollar vivienda de interés social (VIS) fuera una buena apuesta. “Es mejor hacerlo en otros estratos”, decían. “Allí no hay mayor rentabilidad, a no ser que se haga en volumen”, enfatizaban, con cierta razón. Al terminar los noventa, tras la debacle que se llevó por delante al sistema conocido como Unidad de Poder Adquisitivo Constante (Upac), que, valga reconocerlo, había cumplido bien su función pero fue revaluado por razones que ahora no van al caso, varias empresas quebraron y muchas familias perdieron su casa.

 

Siguieron años complicados; años de comenzar de ceros y reinventarse. Entonces, el negocio cambió la fórmula de construir y luego vender, por la de comercializar sobre planos, lograr el punto de equilibrio y –ahí sí– empezar a edificar. El valor agregado del nuevo esquema fue la participación de la fiducia, que entró a administrar los recursos que los compradores consignaban por el pago de la cuota inicial para desembolsarlos a los constructores solo cuando vendían más del 60 por ciento del proyecto, en promedio. Con esos ajustes de rigor, el mercado retomó su norte en todos los estratos y entre varias situaciones positivas apareció la apuesta del sector constructor por la VIS que, entonces, dejó de ser el ‘patito feo’. Con estos antecedentes, lo que siguió fue una política de Estado bien encaminada y en la que la continuidad ha sido determinante para el éxito. Construir macroproyectos, destinar recursos para el subsidio a la tasa de interés y entender que allí, precisamente, es donde está el mayor déficit y las oportunidades, hicieron que los constructores cambiaran el ‘chip’ y decidieran desarrollar vivienda social.

Las cifras recientes dan cuenta del buen desempeño: en el 2017, un año de desaceleración para la economía y de caídas en todos los indicadores del sector edificador, este segmento fue el único que salió avante, pues las ventas –según la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol)– se incrementaron 15,2 por ciento, mientras que la de los estratos medio y alto, presentaron variaciones de -8,4 y -19,9 por ciento, respectivamente. Y esta semana, la recopilación del Dane de otros indicadores confirmaron la tendencia: el área aprobada para vivienda en enero pasado aumentó 8,1 por ciento respecto al mismo mes del 2017, y el buen desempeño se presentó por el crecimiento de 59,4 por ciento en el metraje avalado para hacer VIS. Incluso, por el lado de la financiación, en el cuarto trimestre del año pasado, frente al mismo periodo del 2016, el número de créditos para VIS nueva creció 17,2 por ciento. Cómo cambian las cosas. Ahora, muchas constructoras tienen oficinas exclusivamente para diseñar VIS y en la agenda del Gobierno, es un segmento clave para el desarrollo.

GABRIEL E. FLÓREZ G.
Coordinador editorial Vivienda

Fuente: eltiempo.com

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